martes, 26 de abril de 2016

Las hay de todo tipo

Las palabras pueblan de imágenes nuestro diario vivir; cobran vida en cada uno de sus momentos dependiendo de nuestra necesidad, emoción o sentimiento.
Las hay de todo tipo: dulces como almíbar o merengue, claras como amanecer o esperanza; mojadas como rocío o lluvia; coloridas como acuarela o arcoíris; ponzoñosas como veneno u odio; dolorosas como muerte o indiferencia; agudas como púa o aguijón; cálidas como abrazo; cantarinas como arroyo; mullidas como algodón; orejudas como conejo; pegajosas como turrón; apacibles como siesta; tristes como melancolía;  remolonas como perezoso; resbalosas como pez; solidarias
como amistad; alegres como sonrisa; exactas como reloj; opresoras como celda; infinitas como espacio; atroces como tortura; veloces como rumor; cargantes como tábano; sufridas como pobreza; ruidosas como ciudad; inquietas como océano; sonrojadas como bochorno; tediosas como catarro; sinceras como verdad; porfiadas como hipo; inmisericordes como edad; impacientes como niñez...
En fin, si continuara se convertiría en un cuento de nunca acabar.
Ahora, si quisiésemos reírnos un poco, también podríamos decir que hay palabras apañadoras como calzoncillo; entremetidas como colaless y forzudas como sostén. 
Por hoy, ya no más.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario