viernes, 29 de abril de 2016

Tarde en suspenso

¿Quién lo hubiese imaginado esta mañana, cuando la espesa niebla no dejaba dar ni siquiera un vistazo al paisaje más próximo? Son casi las 17:00h y el sol regala su cuerpo cálido, mientras se produce una especie de suspenso ante la ausencia de viento, y  pareciera que nada se mueve, que sólo señorea la afonía del silencio, suspendida entre el suelo y el cielo, ocupando el espacio dibujado con los vuelos de las tenaces chinitas arlequín buscando cualquier intersticio para colarse a la casa. A intervalos, sólo rompe la quietud un persistente y
agudo piar, que más se asemeja a un chillido, de algún pajarillo que clama por su madre, en algún escondido nido.
Es el penúltimo día de abril y la tarde continúa desgranando sus horas, mientras a lo lejos los queltehues agitan sus alas al mismo tiempo que hacen oír su estridente grito, tan familiar en estos parajes.  

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