martes, 19 de abril de 2016

Ha fallecido un real servidor público

No puedo dejar pasar este día como si nada; sin escribir unas líneas sobre lo que ha ocurrido hoy, en  mi país. Ha muerto un hombre como pocos. La vida, gracias a su genética y a su forma de vivirla, le brindaron noventa y siete años, con una excelente salud física y mental, alterada al final, por una lamentable caída en su casa, que marcó el comienzo de su deterioro. Me refiero a don Patricio Aylwin Azócar, primer presidente luego de la dictadura militar. Considero que fue el político más indicado para liderar aquellos delicados días de la transición a la vida en democracia. Los que vivimos en esos tiempos sabemos de qué hablamos y por qué lo decimos. Los diecisiete años de vida en opresión nos marcaron para siempre dejando profundas huellas de dolor y temor en muchísimas familias del pueblo chileno, difíciles de sanar, menos de olvidar.
Para mí, él fue una persona admirable por su consecuencia, sentido de justicia, sencillez, sabiduría, sensibilidad y prudencia; un ser humano íntegro, un político sin ninguna clase de contaminación, un verdadero servidor público. Un hombre bueno a carta cabal.
Agradezco todas sus acciones, esfuerzos y dedicación, en vías de conseguir una vida en armonía y paz para todos los chilenos.  

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