jueves, 12 de mayo de 2016

Estamos en mayo, y mayo sabe a madres

Imaginen que,  por un instante, en el Día de la Madre, pudiesen visibilizarse todos los saludos, todos  los mensajes, los whatsApp, los mails, las llamadas telefónicas... Sobre nuestras cabezas una maraña de irisados hilos impediría el paso de la luz, y el denso tejido se convertiría en un nuevo firmamento. Sería como observar el amor vestido de gestos y palabras rompiendo todas las barreras, enmudeciéndonos con su presencia y encanto.
Pero, ¿necesitamos de una fecha universal para manifestarlo? El amor no está ahí, al alcance de nuestros sentidos y manos esperando descubrirlo para reconocerlo. Está en nosotros mismos. El amor es presencia perenne e infinita, que se hizo verbo en las madres.
Con amor, de amor y por amor fuimos formados. Por eso, no tiene un día, los tiene todos para manifestarlo.
No precisa de objetos, sólo presencia, abrazos, gestos o palabras. Siempre y en cualquier instante.

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