lunes, 6 de junio de 2016

Arrastrando el frío

El primer día de junio del año pasado escribí: " Junio ha llegado empapado de lluvia en brazos del viento".
Este año, en cambio, tengo que decir: bajo cubiertos cielos grises junio ha llegado arrastrando el frío que congeló su mirada, a su paso por las albas montañas nevadas. Imponente y serio se plantó en medio de la región obligándonos a buscar refugio muy cerca del fuego. Y mirando el vaivén de las llamas en el fogón, parece tan lejano
imaginar los cálidos días del verano, en que las estufas se vuelven invisibles y sólo atinamos a disfrutar las frescas sombras bajo los árboles.
Pero como nunca estamos conformes, más que frío nos hubiese gustado que junio trajese grandes lluvias y no las finas gotas que apenas si humedecen las raíces de las hierbas en los prados. Ojalá el señor invierno esté preparándose  para venir cargado de infinitas nubes, colmadas de agua. ¡Lo necesitamos! Es decir, la tierra, por ellas, está penando, y en consecuencia, todos los que habitamos en ella, también.

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