viernes, 8 de julio de 2016

Sorpresa

Un pomponcito café de cuatro patas inquieto y curioso recorre mi casa, acompañandome por todas partes. Es una pequeña perrita de tres meses que ha venido a hacerme compañía. Su raza es una mezcla de poodle y maltés, pero lo que más me gusta es su colita levantada. Se ve redondita, suavecita, pero es poco su peso; habrá que sobrealimentarla.
Las viejas pastoras la huelen, la revisan y aún recelan de su llegada. Ella, haciendo de tripas corazón, deja que esos grandes hocicos rocen su pequeña cara.
Aún no sé cómo llamarla. Por el momento le digo "Crespita", siguiendo la tradición de denominarlas con nombres de personajes conocidos en mi país. Y Crespita Rodríguez es una boxeadora chilena.
Esperaré la visita de Diego (mi nieto), para bautizarla. Será un sorpresa para él encontrarla, pues después de la muerte de Lipigás ningún perro, por más hermoso que fuere, resulta de su agrado. 
Pienso, que por ser tan pequeñita, cariñosa y graciosa, a ella pudiera aceptarla. 


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