viernes, 23 de septiembre de 2016

La mariposa nocturna que no fue

Cien palabras: una historia infantil
Ya tarde, una torpe mariposa emergió de su capullo quedándose inmóvil sobre una rejilla, disimulando las ansias de sacudir sus empenachadas antenas y de agitar las alas rondando una luz.
Los grandes ojos dibujados en las alas espantaban a cualquiera; los reales, cerrados, se imaginaban descubriendo luces en la oscuridad.
De pronto, el viento la arrojó de bruces al piso. La ágil mano del gato Martín aplastó su frágil cuerpo. Desde sus alas desdibujadas un polvillo brillante ascendió.
Entones, se levantó Sol, la ovejera, apartó al gato y engulló a la mariposa, que ni tan sólo una noche vivió.

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