lunes, 31 de octubre de 2016

Madrecita

Madrecita pequeña,
vellón perfecto,
mano extendida,
corazón abierto.
Esponja infinita,
inmenso puerto,
savia de siempreviva,
fuente del desierto.
Nido cálido,
almohada de nubes blancas,
madrecita fina,
poesía de mi infancia.
Arrullaste mi lontananza

con bocetos de armonía,
allegaste mi vía
a la naturaleza bravía.
Me traspasaste su fragancia
y tu sensibilidad de cada día,
hoy es tu voz la que canta,
cuando digo poesía.

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