miércoles, 16 de noviembre de 2016

Noche en calma

Salgo descalza a sentir
el ausente sonido
de mis pisadas
sobre el verde tapete
de hojas heladas.
Levanto mis brazos
para que mis manos
convertidas en antenas
atrapen el silencio
de la noche en calma.
Mis ojos se prolongan

en una ansiosa mirada
más allá de la distancia.
En vano intento descubrir
a la azorada luna nueva,
tras el oscuro biombo
de nubecillas aliadas.
Mis oídos se despliegan
imitando un abanico
de profundos embudos
para invitar a los sonidos
a quedarse en mi morada.
Llega el roce húmedo
de un viejo caracol
sosteniendo su casa;
el blandir de aguijones
de airados alacranes;
los pasos menudos
de sigilosos ratoncillos;
el  tenue aleteo urgente
de una mariposa nocturna
que no encuentra un faro,
ni un haz de luz.
De mi piel sintonizada
emergen finos puntos,
la noche me acurruca
y en su negro tejido

me duermo abrazada.

2 comentarios: