martes, 22 de noviembre de 2016

Sol de mediodía

El sol intenta traspasar mi espalda
sube por el cuello débil
se queda haciendo oídos sordos
sobre la inclinada cabeza blanca.
Los dedos alisan los frescos pliegues
sacuden, ordenan, prenden...
El agua invisiblemente  vuelve  al aire
buscando un pompón olvidado.

La brisa acalorada asida de vueltas,

en pequeños y oscuros rincones,
se abanica con las afables hojas verdes
donde los rayos cálidos se pierden
en un concierto de sabios procesos
bajo un ignorado escenario
que aspira, transforma y devuelve
a la atmósfera preciados desechos.

El sol ha enlazado por el talle
al viento suave que no cesa
de acarrear perfumes y sonidos,
juega con las húmedas ropas
desvaneciendo el pesado abrigo.

El mediodía luce orgulloso
un vestido de rayos amarillos,
los tallos se ponen en puntillas
para tocar el cálido atavío,
bajo la tierra serpentean
las raíces en silente albedrío.

2 comentarios:

  1. ¡Hola José Enrique!
    ¡Qué gusto me da recibir tu visita! Parece que el sol ya ha comenzado a abandonarlos a ustedes, porque por aquí pasea "como Pedro por su casa"...
    También me puedes encontrar en saricarmen.wordpress.com
    Inesperadamente cobró vida ese espacio creado cuando bligoo nos dijo chao.
    Siempre visito tu blog y me encantan tus atinados y sesudos pensamientos.
    Que disfrutes tu otoño y estés bien.
    Un abrazo

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